El sábado, en el Hospital Municipal “Bernardino Rivadavia” de General Alvear, se descubrió la placa que pone el nombre del doctor Bernardino “Poyito” Althabe en el Área de Cirugía Quirúrgica del nosocomio donde pasó gran parte de su vida. La fecha no fue casual: ese mismo día hubiera cumplido 71 años.
El acto fue encabezado por el intendente Ramón José Capra, quien tomó la decisión de impulsar el homenaje, y reunió a la familia, amigos, al senador de mandato cumplido y médico Alejandro Cellillo, concejales, funcionarios y personal del hospital. Capra lo definió como “un merecido homenaje a quien ha dedicado gran parte de su vida al servicio de los alvearenses” y calificó la jornada como “un nuevo avance para nuestro sistema de salud”.
En la misma ceremonia, el intendente inauguró el Sector A de Internación del hospital, que fue reparado y puesto en valor. La obra representa una mejora concreta tanto para los pacientes internados como para el personal que trabaja a diario en el nosocomio con un fuerte trabajo llevado adelante por la cooperadora del nosocomio.
Volviendo al homenaje, “Poyito” fue, durante muchos años, el único cirujano de Alvear. Trabajó en el Hospital Rivadavia de la Capital Federal, donde llegó a ser jefe de la Guardia de Cirugía, pero siempre volvió a su ciudad, donde se retiró como jefe de Cirugías del hospital que ahora lleva su nombre en ese sector. Quienes lo conocieron recuerdan su vocación, su trato con los pacientes y su presencia permanente en esos pasillos.
Pero no era solo médico. Era también una figura política y una continuidad familiar que atraviesa la historia de General Alvear. Su abuelo, el doctor Bernardino Althabe, fue intendente por la UCR y diputado provincial. Su padre, Bernardino Modesto —el “Poyo”—, fue intendente y senador provincial. “Poyito” siguió esos pasos: fue presidente del Comité local de la UCR, concejal y diputado provincial, y llevó la boina blanca como insignia hasta sus últimos días.
Falleció en 2022 tras pelear contra una dura enfermedad. Su despedida reunió a una multitud que incluyó vecinos, médicos, enfermeros y dirigentes de todos los sectores políticos. La placa que ahora cuelga en el sector de quirófanos no hace más que oficializar lo que Alvear ya sabía: que “Poyito” Althabe dejó una huella imborrable en esas paredes mucho antes de que su nombre las adornara.
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada fue el mensaje de Victoria Althabe, una de las hijas del recordado médico. Con palabras cargadas de amor, recuerdos y gratitud, logró emocionar profundamente a todos los presentes, quienes no pudieron contener las lágrimas al recordar la enorme calidad humana y profesional de “Poyito”.





