El municipio de Olavarría da pasos concretos hacia la conformación de un cuerpo propio de seguridad ciudadana. El secretario de Seguridad Elías Quintas se presentó esta semana ante la Comisión de Seguridad del Honorable Concejo Deliberante para explicar los alcances del proyecto de ordenanza que el Ejecutivo envió para la creación de la Guardia Urbana Municipal, una iniciativa que el propio funcionario define como “algo totalmente nuevo para nuestra ciudad”.
El proyecto no surge de la nada ni es una sorpresa. Ya en enero de este año, el intendente Maximiliano Wesner había anticipado el rumbo: “En el transcurso de este año se concretará la creación de la Guardia Urbana. Se va a tratar de un cuerpo de agentes municipales formados y capacitados en la aplicación de herramientas para abordar la prevención del delito y faltas en general, fortaleciendo el esquema de seguridad pública y el cumplimiento de las normas dentro de esta jurisdicción”, había indicado.
Desde hace meses, el municipio viene trabajando en el desarrollo de nuevas políticas públicas de seguridad que incluyen la creación de la Guardia Urbana, complementadas con la descentralización del Centro de Monitoreo y la ampliación del sistema de videovigilancia. Lo que ahora llega al Concejo es la formalización jurídica e institucional de ese proceso: un marco normativo que regule la conformación del cuerpo, sus funciones, principios de actuación, régimen de personal y mecanismos de coordinación con las fuerzas de seguridad.
Quintas fue claro al explicar el espíritu de la iniciativa ante los concejales: “El aspecto central es que se busca otorgarle rango profesional a un área que ya viene desempeñando tareas con poder de policía dentro de la comuna desde hace muchos años”.
Los objetivos del nuevo cuerpo son concretos: resguardar la seguridad ciudadana, prevenir la comisión de ilícitos y faltas, velar por el cumplimiento de las ordenanzas municipales y desarrollar tareas de prevención y disuasión dentro de las facultades que establezca la normativa vigente. Los agentes podrán intervenir en situaciones de flagrancia bajo la figura de aprehensión civil, prevista en el Código Procesal Penal, hasta poner a la persona a disposición de la autoridad policial. Un punto que generó consultas entre los concejales es el del armamento: no se prevé el uso de armas de fuego, aunque sí se contemplan herramientas de disuasión que serán definidas en el reglamento.
El proyecto también define cómo será el ingreso al cuerpo. Solo podrá acceder personal municipal, que deberá atravesar una exigente evaluación que incluirá exámenes psicofísicos, estudios preocupacionales de salud y entrevistas, antes de avanzar hacia una etapa de formación específica. En ese marco, el Ministerio de Gobierno bonaerense ya firmó un convenio para la formación profesional del personal que compondrá la futura Guardia Urbana.
El modelo que imagina el municipio es híbrido. Se planea implementar un esquema combinado en el que un efectivo de la Guardia Urbana trabaje acompañado por un policía contratado, reforzando así la coordinación con las fuerzas provinciales sin reemplazarlas.
Quintas entregó por escrito las respuestas a más de 60 preguntas formuladas por concejales de los distintos bloques, vinculadas principalmente a la formación de los agentes, el equipamiento previsto y las funciones concretas del nuevo cuerpo. El proyecto pasará ahora por las comisiones de Seguridad, Hacienda y Legislación antes de llegar al recinto.
Al finalizar la reunión, el secretario de Seguridad destacó el trabajo realizado para la elaboración de la iniciativa. “Estamos dando el primer paso para la creación de un cuerpo de seguridad y prevención municipal. Es algo totalmente nuevo para nuestra ciudad y la confección de este proyecto demandó mucha dedicación y trabajo a conciencia”, aseguró Quintas.






