Un relevamiento nacional de Proyección Consultores muestra un escenario de fuerte polarización de cara a las próximas elecciones y revela que el denominado “voto anti” se mantiene como uno de los principales motores del comportamiento electoral. El estudio, realizado entre el 1 y el 10 de julio sobre 1.817 casos en todo el país, expone que una parte importante del electorado estaría dispuesta a votar a un candidato que no es de su preferencia con el objetivo de impedir el triunfo del espacio político que más rechaza.
La encuesta indica que el 47,4% de los consultados está de acuerdo con la afirmación: “Podría votar a un candidato que no me guste para que no vuelva el peronismo”, mientras que un 37,5% se manifestó en desacuerdo.
En paralelo, el 45% aseguró que podría hacer lo mismo para evitar la continuidad de Javier Milei en la Presidencia, frente a un 40,1% que rechazó esa posibilidad. El resultado refleja que existen dos sentimientos de rechazo de magnitud similar, lo que anticipa una campaña donde el voto negativo podría tener tanto peso como las adhesiones positivas.
Ese equilibrio también se observa en la intención de voto por espacios políticos. Si hoy hubiera elecciones nacionales, Fuerza Patria obtendría el 34,8% de los votos y La Libertad Avanza el 33,7%, separados por apenas 1,1 puntos porcentuales, mientras que el resto de las fuerzas queda considerablemente más atrás.
La misma tendencia aparece en la proyección presidencial. Axel Kicillof reúne el 33,7% de intención de voto y Javier Milei el 32,1%, una diferencia dentro del margen de error del estudio.
Incluso, ante un eventual balotaje entre ambos, la encuesta marca un empate exacto: 39,9% para Milei y 39,9% para Kicillof, con un 13,7% que votaría en blanco o impugnaría y un 6,5% que todavía no sabe qué haría.
Los datos muestran que, a más de un año de la elección presidencial, el escenario permanece completamente abierto y que la competencia no solo dependerá de la capacidad de cada fuerza para sumar apoyos propios, sino también de cuál logre capitalizar mejor el voto de quienes priorizan impedir el regreso de un adversario político antes que respaldar con entusiasmo a un candidato.






