El MDF tiene su primer postulante en la sección: “Quiero ser intendente”

El ex presidente del Partido Justicialista de Saladillo y ex concejal, Danilo Mengarelli, dialogó con Séptima Sección y contó porque quiere ser intendente de su pago chico. El dirigente es el primer nombre del Movimiento Derecho al Futuro que ha manifestado sus intenciones en la región y contó cuál es su idea de cara al futuro. También habló de la interna del peronismo.

-Sos candidato a intendente, ¿por qué lo decidiste?

-Creo que Saladillo necesita empezar a discutir su futuro, el saladillo de mitad de siglo, el que le vamos a dejar a las futuras generaciones y considero que hoy nuestra ciudad tiene 10 o 15 problemas estructurales que el oficialismo local, no pudo resolver en casi 43 años de Gestión. Tenemos que animarnos a pensar qué ciudad queremos para los próximos 10, 15 o 20 años, y como vamos a resolver los problemas actuales.

Creo en la política como herramienta de transformación, y eso tiene mucho que ver con las mejores tradiciones del peronismo: trabajar para que todos tengan oportunidades, para que el crecimiento llegue a cada familia y para que nadie quede afuera.

Quiero contribuir a construir un Saladillo con más trabajo, más producción, más oportunidades para que nuestros jóvenes no tengan que emigrar y mejores condiciones de vida para toda la comunidad. No se trata solamente de pensar quién va a gobernar, sino para qué queremos gobernar y qué vamos a hacer con esa responsabilidad.

2) ¿Qué trabajo estás haciendo en este tiempo y cómo ves al peronismo en el distrito, teniendo en cuenta la hegemonía radical?

Estamos trabajando en la construcción de un espacio político que tenga capacidad de escuchar, de convocar y de elaborar propuestas concretas. No queremos que la política se reduzca a las elecciones ni que la relación con los vecinos aparezca solamente cuando necesitamos pedirles el voto. Queremos construir una presencia permanente, conocer las realidades de cada sector y transformar esas demandas en propuestas de gobierno.

Saladillo tiene una identidad política construida durante muchos años, y el radicalismo ha tenido una presencia electoral y una continuidad de gobierno importante. Eso nos obliga a hacer una reflexión seria dentro del peronismo. No alcanza con señalar lo que otros hacen o dejan de hacer: tenemos que preguntarnos qué representamos, qué propuestas ofrecemos y cómo volvemos a conectar con las expectativas de nuestra comunidad.

Creo que el peronismo tiene una historia y una identidad vinculadas con el trabajo, la producción, la justicia social y la ampliación de derechos. Pero esa historia, por sí sola, no alcanza. Tenemos que demostrar que esos valores pueden traducirse en respuestas actuales para Saladillo.

Nuestro desafío es construir una alternativa con identidad propia, amplia, participativa y con vocación de gobierno. Una propuesta que no se limite a administrar lo existente, sino que se anime a planificar el desarrollo de la ciudad desde abajo hacia arriba, escuchando a los vecinos, a las instituciones, a los trabajadores, a los comerciantes, a los productores y a los jóvenes.

3) ¿Creés que es necesario ir a una interna para fortalecer al espacio, a nivel local, provincial y nacional?

Creo que las diferencias políticas deben poder expresarse y que la discusión democrática es necesaria para fortalecer cualquier espacio. Una interna puede ser una herramienta válida cuando existen proyectos, liderazgos y propuestas que necesitan dirimirse democráticamente. Fue Cristina Fernández de Kirchner en 2009 quien decidió la creación de las PASO, con el objetivo de democratizar la vida interna de los partidos y ampliar la participación ciudadana, paradójicamente fue nuestro propio espacio el que menos recurrió a esta herramienta.

Es claro que la interna no puede convertirse en un objetivo en sí mismo ni en una disputa de dirigentes que termine alejándonos de la sociedad. Lo fundamental es que podamos construir reglas claras, garantizar la participación y respetar la voluntad de quienes forman parte de nuestro espacio. La unidad no significa que todos pensemos exactamente lo mismo; significa que podamos procesar nuestras diferencias y construir acuerdos alrededor de un proyecto común.

Esto vale para Saladillo, para la provincia de Buenos Aires y para el peronismo a nivel nacional. Necesitamos una fuerza política que pueda debatir, renovar sus ideas, reconocer sus errores y volver a generar expectativas.

El peronismo tiene que recuperar su capacidad de convocar a distintos sectores de la sociedad. Y eso no se resuelve solamente con acuerdos entre dirigentes: se construye con participación, organización y una propuesta que tenga sentido para la vida cotidiana de la gente.

4) ¿Por qué elegiste el MDF?

Elegí el Movimiento Derecho al Futuro porque encuentro allí una perspectiva política con la que me identifico: la necesidad de construir una alternativa desde el trabajo colectivo, con una mirada puesta en el futuro y con capacidad de convocar a distintos sectores de la sociedad.

Me identifico con Axel, es quien mejor representa nuestro proyecto político. Es el Gobernador de la Provincia más grande de la Argentina y ha demostrado capacidad de gestión, compromiso con lo público y una forma de hacer política basada en la honestidad y la cercanía con la gente.

Creemos en un dirigente que pueda caminar por la calle, mirar a los vecinos a los ojos y rendir cuenta de sus decisiones. Para nosotros Axel es nuestro líder, quien conduce este espacio y representa la posibilidad de construir un proyecto de país con desarrollo, producción, trabajo y oportunidades para todos los argentinos.

También me representa la idea de construir de abajo hacia arriba. Los proyectos políticos no pueden diseñarse exclusivamente desde las estructuras partidarias o desde las grandes ciudades. Tienen que incorporar las voces de cada distrito, reconocer sus particularidades y darles protagonismo a quienes conocen sus problemas y sus potencialidades.

Para mí, formar parte del MDF no significa dejar de lado la identidad de Saladillo ni esperar soluciones que vengan de afuera. Por el contrario, significa aportar a una construcción provincial y nacional desde nuestra propia realidad, con autonomía para pensar nuestras prioridades y con la convicción de que el desarrollo local necesita articulación con la Provincia y la Nación.

Quiero ser parte de un movimiento que no se quede solamente en la resistencia, sino que también sea capaz de construir una propuesta de futuro.

5) Sos el primer lanzado oficialmente de la región para una intendencia dentro del kicillofismo. ¿Por qué tanto tiempo antes?

Sinceramente y sin esquivar la pregunta, yo no me he lanzado. Lo que sí he dicho claramente es que quiero ser intendente de Saladillo. No estoy especulando ni buscando arreglar una candidatura a concejal o a ningún otro cargo. Estoy convencido de que quiero ser intendente y estamos trabajando para eso. Hoy estamos elaborando un programa de desarrollo local para Saladillo, con ejes centrales como la producción, el trabajo y el déficit habitacional, además de muchas otras cuestiones que, a mi entender, el oficialismo local no ha podido resolver.

En cuanto a por qué manifesté mi intención con tanta anticipación, es justamente porque queremos recorrer Saladillo y conversar con cada vecino. Tengo miedo de que el tiempo no alcance si esperamos hasta los últimos meses de la campaña. No queremos llegar a la elección repartiendo un folleto o difundiendo propuestas solamente por las redes sociales.

Quiero hablar cara a cara con los saladillenses, con cada institución, cada pyme y cada comercio. Quiero contarles qué Saladillo imagino y qué proyecto quiero llevar adelante, pero, sobre todo, quiero escuchar cuáles son sus necesidades, sus preocupaciones y sus ideas.

Es cierto que todavía tenemos un año por delante, pero nuestro objetivo es llegar a la elección habiendo recorrido la ciudad, escuchado a la gente y construido una propuesta colectiva. Porque estamos convencidos de que el futuro de Saladillo no se puede pensar desde un escritorio: tenemos que construirlo entre todos.

6) ¿Cómo analizás la situación del peronismo a nivel local y nacional?

Creo que el peronismo atraviesa un momento que exige mucha capacidad de reflexión y, al mismo tiempo, mucha responsabilidad política. Tenemos una historia enorme de conquistas sociales, ampliación de derechos, trabajo y movilidad social, pero no podemos vivir solamente de esa historia. Tenemos que revisar nuestros errores, entender las transformaciones de la sociedad y volver a construir una relación de confianza con amplios sectores de nuestro pueblo.

A nivel nacional, la situación social y económica nos plantea el desafío de discutir qué modelo de país queremos. Desde nuestra mirada peronista, el crecimiento económico tiene que traducirse en trabajo digno, producción, mejores ingresos y oportunidades concretas. No alcanza con que algunos indicadores mejoren si eso no se refleja en la vida cotidiana de las familias. Y tampoco alcanza con señalar los problemas: tenemos que ser capaces de presentar una alternativa seria, con objetivos claros y capacidad de llevarlos adelante.

A nivel local, tenemos el desafío de reconstruir una propuesta que dialogue con la identidad de Saladillo y con las preocupaciones actuales de sus habitantes. Necesitamos superar las divisiones que nos debilitan, fortalecer la organización y generar una propuesta que convoque más allá de quienes ya forman parte de nuestro espacio.

Creo que el peronismo debe recuperar su vocación de mayoría, pero eso no se logra solamente sumando dirigentes o construyendo acuerdos electorales. Se logra volviendo a escuchar, estando cerca de la gente y demostrando que tenemos propuestas para mejorar su vida.

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