La morosidad de las familias argentinas ya lleva 13 meses consecutivos al alza. En noviembre, volvió a marcar un récord: ascendió a 8,8%, nuevo máximo desde 2010, mientras que el indicador correspondiente al segmento de las empresas se situó en 2,3%.
La cifra surge del último informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), publicado en las últimas horas viernes, que explicó que «la mora de los préstamos a los hogares ascendió a 8,8%, incremento explicado principalmente por el desempeño mensual de las asistencias destinadas al consumo».
Esto sucedió en paralelo a un aumento del ratio de irregularidad del crédito al sector privado en su conjunto, que se ubicó en 5,2%, con un incremento de 0,7 puntos porcentuales respecto de octubre. Según datos oficiales, la irregularidad financiera de las familias se triplicó el último año ya que en noviembre del 2024 se ubicaba en 2,6%.
En la provincia de Buenos Aires, el fenómeno adquiere una dimensión particular. De acuerdo al último informe de Provincia Microcréditos, del Banco Provincia, se cumplen doce meses consecutivos de aumento de la morosidad en los hogares bonaerenses, con una dinámica comparable sólo a la registrada durante la pandemia.
El dato más alarmante aparece fuera del sistema bancario tradicional. Mientras la mora de las familias con los bancos ronda el 7,8%, en el universo fintech y de billeteras virtuales trepa al 18%. Se trata de créditos de acceso rápido, con escasos requisitos, pero con costos financieros hasta cinco veces superiores a los del sistema regulado.
Este tipo de endeudamiento creció con fuerza en el conurbano y en los sectores de ingresos medios y bajos, donde el crédito funciona como herramienta para sostener el consumo básico. Sin embargo, el aumento del incumplimiento muestra que la deuda crece más rápido que la capacidad de pago.
El Banco Central reconoce este escenario y señala que, ante el aumento del riesgo crediticio, las entidades endurecieron los estándares de otorgamiento de préstamos, especialmente para familias y pymes. La respuesta prudencial del sistema restringe el acceso justo cuando la demanda de financiamiento es mayor.





